¿Medios o extremos de comunicación?

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Caricatura de Turcios, publicada en Lachachara.org

Tienen una oportunidad histórica de informar y construir y no de encender más los ánimos.

Hemos sido testigos en estos últimos meses de la fractura de la sociedad colombiana. Familias peladas, amigos enfrentados, noviazgos terminados, vecinos agarrados. Todo por cuenta de la paz, todo por cuenta de la reconciliación, todo por el perdón. ¿Tiene sentido que algo tan esperanzador, como la paz, genere todo tipo de enfrentamientos? Definitivamente no y menos cuando lo que se busca es el consenso nacional, la unidad y que juntos, como sociedad, como país, como Nación, caminos hacia adelante.

¿Cuál ha sido el papel de los medios en estos años? ¿Deberían estar con el Sí? ¿Deberían estar con el No? ¿O deberían estar con el Si y con el No?

Por allá en mayo de 2013, en una mesa redonda sobre el papel de los medios de comunicación en el proceso de paz realizado en la Universidad Javeriana, en el cual participaron los directores de varios medios de comunicación junto con algunos representantes del Gobierno, del Congreso e invitados internacionales, se afirmó que “los medios de comunicación juegan un papel fundamental durante el proceso de paz y el postconflicto no solo para realizar su labor informativa, sino también para realizar una labor pedagógica”.

Además, Alejo Vargas, director del Centro de Pensamiento y Seguimiento al Proceso de Paz de la Universidad Nacional, indicó que “con el fin de que haya información y formación completa y veraz en el marco de un postconflicto, es necesario que los medios de comunicación informen basados en la investigación”. (http://www.eluniversal.com.co/cartagena/nacional/los-medios-de-comunicacion-son-fundamentales-para-la-paz-118294).

Los asistentes a ese evento, en aquel entonces, indicaron que sería muy difícil que los medios hicieran su tarea bien cuando no estaban bien informados sobre el conflicto, sobre el proceso mismo y especialmente cuando toman posición a partir de prejuicios y valoraciones personales y morales más no basadas en el contexto, la investigación y el rigor periodístico.

Pero no todos piensan que los medios de comunicación son vitales en estos momentos, sino que son perjudiciales. Para quienes piensan así, “la paz implica el cese de la violencia política, y esa violencia también ha sido simbólica y ha sido ejercida desde los sets de noticias y los micrófonos de las emisoras”. Agregan que “la prensa colombiana ha sido históricamente un instrumento del Estado, una herramienta para legitimar dentro de las mentes de la población sus políticas antipopulares y represivas”. (http://www.grupotortuga.com/Colombia-Breve-analisis-sobre-el).

Los medios de comunicación trabajan sobre la línea editorial que marca el dueño de turno. Y en los últimos meses hemos visto como de la opinión se pasó al juicio, de la valoración a la descalificación, del debate sano al enfrentamiento, y de la investigación y el contexto al extremismo ideológico, a las pasiones y a los odios. Y ahí fallaron. No fueron capaces de conectar a la ciudadanía con el conflicto y mucho menos con las víctimas por estar intentando, como fuera, imponer su visión.

Juan Diego Restrepo, Docente y especialista en Periodismo Investigativo de la Universidad de Antioquia,  en el panel “El papel de los medios en la construcción de la paz”,  una actividad organizada en colaboración con la Misión de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia (MAPP-OEA), insistió en la urgencia de que los medios de comunicación informen basados en la investigación ya que “(…) estamos frente a publicaciones de datos sin verificar, de falta de rigor y que todo ello obedece a la falta de lectura.” (http://www.aecidcf.org.co/MDC/content/el-papel-del-periodismo-en-el-proceso-de-paz-de-colombia-0). Pero, ¿cómo leer, cómo documentarse cuando el afán del rating y la venta de ejemplares prima sobre la calidad periodística?

El crítico Omar Rincón, en una columna publicada en este medio el pasado 10 de octubre, indicó que “el plebiscito en medios lo ganó ‘RCN Televisión’, ya que apostó con toda por el No. ‘RCN’ es una canal transparente, ya que asume públicamente que no le interesa la paz, que odia a Juan Manuel Santos y a las Farc y que ama a Álvaro Uribe. Y en esa claridad editorial ganó.” Por otro lado, afirma que “‘Caracol Noticias’ estaba equivocado en todo: tono, agenda, datos e informes. Jugando a una neutralidad que no tenía, el día de la firma de la paz y los demás de esa semana se dedicó a mostrar la barbarie de las Farc como una campaña sutil y permanente de apoyo al No.” Y respecto al papel de otros medios, sentencia: “‘Semana’, ‘El Espectador’ y ‘Caracol Radio’ dijeron estar a favor del Sí, pero en sus modos de informar siempre privilegiaban las frases del matoneo del No. Decían estar en el bando del Sí, pero informaban desde la emoción del No.” (http://www.eltiempo.com/entretenimiento/cine-y-tv/omar-rincon-rcn-por-fin-gano-el-otro-lado/16722556).

Ahora, los medios hacen un llamado a la serenidad, a que los políticos bajen su guerra verbal, pero se contradicen porque solamente le abren espacio a quienes precisamente desde la palabra siguen en guerra, descalificando y agrediendo.

Los medios de comunicación deben recuperar lo que son: debate, investigación, contexto y análisis. Es cierto, la información que reciben en ocasiones es fragmentada, tergiversada o manipulada por unos y otros, y se ven enfrentados a informar o no, pero la competencia es fuerte y deben aparecer primero. ¿Con qué? Con lo que sea, pero aparecer y estar en el lugar.

Abran espacio a los ciudadanos, a otros analistas más serenos, que sí saben de estos temas de justicia, impunidad, víctimas, penas, economía, etc., y no a los analistas “toderos”, a esos “opinadores” que nada aportan y solamente causan más daño y división.

Que los medios de comunicación sean eso, medios, y no extremos que aumentan la fractura que ya vive el país. Tienen la oportunidad histórica de ser los medios para la paz…

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La comunicación organizacional: el arte de contar historias

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Storytelling-La-importancia-de-saber-contar-historias_FEATNo es nada fácil trabajar el tema de comunicación en una organización. Son muchos los frentes que se deben abarcar, pero hay uno en especial que marca la diferencia: lograr que los objetivos comunicacionales estén perfectamente alineados con los objetivos de la organización.

En conversación con una comunicadora amiga, quien me pide reservar su nombre, y que trabaja en el área de comunicaciones de una prestigiosa empresa, la tarea de comunicar ha sido muy difícil ya que los directivos no reconocen que el mundo de las comunicaciones es muy rápido, vertiginoso, a veces impredecible, pero a la vez necesario e indispensable.

Y no tener en cuenta ese contexto, dificulta la tarea de comunicar lo que una empresa es ya que hoy por hoy la comunicación debe llevar la iniciativa.

Alfonso Sánchez Tabernero, rector de la Universidad de Navarra, en su lección inaugural de la Maestría en Comunicación Estratégica de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana, indicaba que la comunicación organizacional y estratégica es como contar historias, pero historias con criterio y teniendo en cuenta varios aspectos:

  • Se debe tener claro qué se va a contar
  • Definir cómo se va a contar
  • Establecer a través de qué medios
  • Utilizar el tono indicado
  • Hacer participes a otros que también pueden contar la historia
  • Contar la historia cuantas veces sea necesario

En ese marco, una comunicación organizacional adecuada debe responder a las situaciones del entorno con un mensaje propositivo, nunca reactivo, buscando, como lo menciona Juan Pablo Cannata, profesor de comunicación de la Universidad Austral (Argentina), que otros se sumen a la causa de la organización, así como también es muy importante sumarse a otros cuando así se requiera y mientras no esté en juego la reputación institucional.

¿Pero es posible entender desde la comunicación los objetivos organizacionales? La respuesta es un rotundo sí, siempre y cuando quienes manejan las comunicaciones entiendan a la empresa y entiendan el mercado en el cual está inmersa la empresa. De esta forma, indica Sánchez Tabernero, se podrán identificar de manera clara las ventajas competitivas con las cuales se cuenta, los valores y principios organizacionales diferenciadores y trabajar para conocer cómo se percibe a la organización dentro y fuera de esta.

La ética y la responsabilidad juegan un papel fundamental, ya que la organización debe construir historias de las cuales se sienta orgulloso, que quiera contar. Para esto, indica Sánchez Tabernero, se debe tener una máxima: No se debe hacer lo que no se quiere que se sepa. El principio de transparencia organizacional es fundamental y debe contagiar a todos los empleados y colaboradores.

En definitiva, la comunicación organizacional es contar historias, de calidad, difíciles de imitar, verdaderas y oportunas. ¿Y su organización qué tiene para contarnos?

Imagen tomada de Google.

Comunicar lo que somos (parte II)

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comunicacion-organizacionalEn la anterior entrada abordamos la importancia que debe tener la comunicación para las organizaciones. Se partió de la necesidad de comunicar bien, oportunamente, en donde la comunicación debe hacer “explicito lo implicito a través de hechos y palabras” (Mora, 2012), comenzando por las personas que trabajan en la institución, es decir, de adentro hacia afuera (“círculos concéntricos”).

Entendido lo anterior, comparto unos principios de comunicación de gran utilidad para transmitir la naturaleza y dinámica del ideario de la organización. No los he inventado yo, simplemente recojo elementos a partir de la experiencia de expertos, organizaciones y de mis ocupaciones profesionales.

1. Claros como el agua. La claridad genera un clima de libertad, de confianza y de transparencia. Claros como el agua significa comunicar adecuadamente el ideario de la organización, exponiendo sus criterios e implicaciones no dejando espacio a mal interpretaciones.

2. + Actos, – Palabras. La comunicación más eficiente y veraz es aquella que se evidencia con hechos las palabras: decisiones, estilo, clima laboral, ambiente de trabajo, etc. Esos actos son mucho más dicientes que los principios que se expresan en un documento. Afirma Juan Manuel Mora, Vicerrector de Comunicaciones de la Universidad de Navarra, que “no hay que olvidar que el ideario expresa con palabras una realidad, una cultura, una forma de ser y de trabajar. La coherencia proporciona credibilidad a la comunicación”.

3. Comunicar para cada quien. Una organización es un mundo lleno de diferentes realidades. La comunicación debe adaptarse a cada funcionario y el contenido, el lenguaje y el canal adecuado son fundamentales.

4. Sin cortocircuitos. La comunicación debe ser permanente. No hay espacio para baches comunicativos. La comunicación es progresiva, es un diálogo y en el caso de las organizaciones, al tratar a diferentes públicos, tanto internos como externos, es importante la continuidad. La comunicación aislada, difusa, no produce resultados.

5. Para todos. Comunicar el ideario de la organización es una tarea que implica llevar un mensaje que le llegue a todos por igual. Sería un fracaso si algunos de los funcionarios son participes del ideario y otros simple espectadores. Todos deben recibir el mensaje y todos deben, por igual, participar del ideario.

Joan Costa, sociólogo y comunicador español, afima que “la comunicación es acción y la acción es comunicación”. Y una de las acciones que más comunica es la de escuchar y evaluar permanentemente la comunicación. Churchill afirmó que “por muy hermosa que sea la estrategia, de vez en cuando debes mirar los resultados”. La comunicación es progresiva, cambiante, debe ser flexible y adaptable a los vertiginosos cambios que vivimos.

Finalmente, la comunicación es un trabajo en equipo. ¡Manos a la obra!

Imagen tomada de: google.com

Comunicar lo que somos (parte I)

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23245Así como nos preocupamos de la imagen que queremos proyectar, siendo cuidadosos de la ropa, el peinado y la limpieza, la imagen y la comunicación acertada del ideario organizacional debe ser una prioridad para lograr posicionarse y marcar un factor diferenciador social.

Según Oneibys Torres Figueroa, especialista en Investigaciones Sociales del Departamento de Televisión en Villa Clara (Cuba), en su artículo “Image, communication and identity, three fundamental categories inside the strategy of a provincial television channel“, “anteriormente las organizaciones simplemente se preocupaban por hacer bien lo que tenían que hacer; enfocaban todos sus esfuerzos hacia la productividad o hacia el control de la calidad pero, ¿de qué sirve hacer las cosas bien si nadie se entera de ello?“. Y es que la sociedad mediática, la permanente “infoxicación” que vivimos, ha evidenciado, y otorgado relevancia, a la manera en que las organizaciones se comunican tanto interna como externamente. De esta manera, concluye Torres,  “las palabras identidad e imagen se han asociado a la noción de organización, dando lugar a conceptos tales como imagen e identidad organizacional.”

A finales de los años ochenta, muchas organizaciones se dieron a la tarea de actualizar su discurso visual buscando mejorar e innovar su imagen. Desde allí se vuelven populares los programas y proyectos de identidad e imagen corporativa lo que les ha permitido lograr diferenciarse de los demás y en ciertos casos hasta han logrado posicionar y ser coherente en distintos públicos. El problema radica en que aún permanece una visión reduccionista de la identidad corporativa en simplemente un logo, un símbolo o una bonita foto.

Como se mecionó antes, expresar lo que la organización es proviene de la identidad, que en palabras de Juan Manuel Mora, Virrrector de Comunicaciones de la Universidad de Navarra (España), “es el conjunto de rasgos que determinan el modo de ser, la cultura de la organización”. Estos rasgos, afirma Mora, suelen ser conocidos de forma implicita y precisamente la comunicación debe hacer “explicito lo implicito a través de hechos y palabras”. Es por ello que indica la labor de la comunicación debe plantearse “de modo orgánico, coherente, bien pensado. No puede dejarse a la improvisación.”

Uno de los puntos de partida debe ser tener claro el ideario de la organización. Éste puede ser de tres formas: genérico, que son los aspectos comunes de todas las organizaciones;  específicos, aspectos comunes de todas las organizaciones de determinado sector, como por ejemplo el educativo; y partículares, que son los aspectos propios de la organización. El ideario debe ser conocido y vivido por todos al interior de la organización ya que de esta manera de construye un proyecyo colectivo.

También se debe tener en cuenta que el ideario debe ser comunicado a diferentes destinatarios, “comunicarse por círculos concéntricos” dice Mora, comenzando por las personas que trabajan en la organización, ya que “en cierto modo, una institución es el conjunto de personas que la integran; son ellas las que imprimen un estilo, las que convierten la identidad en cultura vivida, los portavoces y los embajadores de la organización. Se entiende que la comunicación interna sea siempre la primera fase en el proceso de la comunicación corporativa.” (Mora, 2012).

Los círculos se van extendiendo a clientes, proveedores, personal freelance, etc., todos ellos, incluso sus familias, ya que mantienen una relación permanente con la organización. Y esa comunicación debe trabajarse de dos maneras: una de ellas informativa, que es transmitir información precisa y clara sobre estos temas a todas las personas interesadas; la otra es formativa, que es la formación permanente a todos aquellos relacionados con la organización en el ideario, principios y valores que la rigen.

En la segunda parte de este tema, abordaremos unos principios de comunicación de gran utilidad para transmitir la naturaleza y dinámica del ideario de la organización.

A manera de adelanto: ¿cuáles cree pueden ser unos principios de comunicación? Quedo pendiente.

Imagen tomada de: gestion.pe

La comunicación como estrategia

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ComunicacionEstrategica

Hoy día las grandes batallas empresariales, políticas, culturales e ideológicas no pasan solamente por la sentencia o el decreto. Casi todas pasan por lo comunicativo. Y comunicar bien es una estrategia que repercute en grandes beneficios.

Mucha polémica han desatado las recientes afirmaciones del Presidente Santos. Básicamente afirmó que en caso de no aprobarse el plebiscito por la paz la guerra sería más cruel, urbana, llegaría a la puerta de la casa de cada uno de nosotros. Y para rematar, días después indicó que además los impuestos subirían, algo que causa pánico enorme porque afecta lo más delicado: el bolsillo. Claramente se busca orientar al sí, aunque el debate sobre el mecanismo es inmenso.

Desde hace varias décadas se viene utilizando la comunicación como estrategia, con un objetivo claro y que busca un propósito: generar una percepción.

En la actualidad, quienes nos dedicamos a la comunicación somos “guerreros de la comunicación”, ya que la comunicación misma tiene más de política que de comunicación: los mensajes tienen que ser emitidos, neutralizados o derrotados. Por eso la flexibilidad estratégica es un principio esencial. El que se mantiene rígido e inmutable, rápidamente es arrastrado, sobrepasado por la realidad.

Toda estrategia de comunicación se puede sintetizar en un objetivo claro: comunicar un mensaje claro y coherente para ganar adeptos

Y hay varias formas de hacerlo, de establecer esa estrategia, pero existe un elemento fundamental y se resume, según la International Institute for Democracy and Electoral Assitance, en que el ser percibe y es percibido. Esto es fundamental ya que para las personas su percepción es la realidad, por eso rechazan la apariencia por ser solo un reflejo de la realidad. Sin embargo, en la comunicación estratégica la percepción es el punto de inicio y de final: se puede tener una imagen de uno mismo, pero si las personas tienen otra, esta última es la que vale ya que finalmente es el ciudadano el que decide qué compra, por quién vota, en cuál colegio matricula a sus hijos, etc.

Por ejemplo, si una institución se presenta a sí misma como organizada y ética, pero la ciudadanía la percibe como desorganizada e inescrupulosa, esa percepción es la que cuenta. Por ese motivo es tan importante que las instituciones hagan seguimiento a cómo las personas perciben la realidad.

Crear una imagen es un trabajo duro; destruirla fácil

Por ese motivo es necesario preguntarse como institución: ¿cómo me percibo? ¿Cómo me percibe la ciudadanía? ¿Cómo me perciben mis colaboradores? ¿Hay coherencia en cómo me percibo y como me perciben? ¿Qué debo hacer? Y estas preguntas no hay que verlas como una simple recolección de información, sino como parte vital de la estrategia de comunicación. Recordemos que ya hace varios miles de años, más de 2.500, Sun Tzu, en “El arte de la guerra”, afirmó “…conócete a ti mismo y ganarás mil batallas”. Y el mismo Sócrates lo indicó: “Conócete a ti mismo”

Finalmente, para que la estrategia de comunicación sea la indicada, la institución debe tener claros tres elementos:

  1. La identidad
  2. Los valores que rigen a la institución
  3. La comunicación

Esa imagen no se hace de la noche a la mañana. Requiere tiempo, paciencia, recursos y un trabajo minucioso y dedicado que va forjando la imagen que los ciudadanos se van formando de la institución.

A los “guerreros de la comunicación” de las instituciones se les debe reconocer su valor, su empeño y sentido de pertenencia. Y a la comunicación un lugar estratégico en las instituciones.

¿Somos padres de familia “sharent”?

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proteger-niños-InternetPor estos días se ha abordado en los medios de comunicación el auge de la pornografía infantil en línea. Casos, denuncias, páginas bloqueadas, etc. Pero me surge una pregunta: ¿hasta qué punto los padres de familia fomentamos ese peligroso tema?

Partamos de un hecho: flaco favor hacemos cuando llenamos nuestras redes sociales con imágenes de nuestros hijos en vestido de baño y poses de modelo.

Un fenómeno de las redes sociales que ha llamado la atención es el “sharenting”, formada a partir de la palabra share (compartir) y parenting (crianza de los hijos). De allí surgieron los sharent, es decir, los padres de familia que publican fotos y comentan acontecimientos de la vida de sus hijos desde que estos son pequeños. Por ese motivo se afirma que los niños de los últimos cinco años pertenecen a la primera generación de seres humanos cuya vida se encuentra totalmente documentada en Internet, desde los tres meses de gestación, pasando por el parto, el gateo, sus primeros pasos, etc. Cada vez es más común que los niños tengan un “nacimiento digital” previo a su nacimiento físico.

Según una investigación llevada a cabo por AVG, una de las más importantes empresas de seguridad informática, más de un tercio de los niños tienen huella digital de su vida antes del primer año de vida. Incluso muchos niños tienen huella digital desde antes de nacer gracias a la moda de subir las ecografías.

Quienes estudiamos estos fenómenos debemos advertir que las consecuencias de esta huella digital para esos niños son impredecibles por lo que hemos de ser extremadamente cautelosos cuando vayamos a compartir cualquier imagen, especialmente si el menor de edad, incluso nuestro hijo o hija, está en vestido de baño y además le pedimos que pose “sensual”, “coqueta”, “traviesa”.

Al día se registran en Colombia más de 35 denuncias de acoso sexual en línea; a mayo de 2016 se han bloqueado más de 550 sitios web dedicados a la pornografía infantil; desde el 2011 se han bloqueado más de 12.000 sitios. ¿Saben por qué Internet es una mina de oro para los pedófilos? Porque toda la información está allí, porque la intimidad dejó de ser para darle paso a la extimidad. Resulta alarmante, especialmente en época de vacaciones,  ver a amigos y familiares publicar decenas de imágenes de sus hijos e hijas en bikini, en la piscina, en la playa, en salida de baño, luciendo bronceado, todos ellos menores de 15 años de edad. Y en muchos casos, como lo mencioné, somos nosotros mismos quienes subimos la información.

Si de repente creen que exagero, copio textual una cita de los Criterios de Clasificación de Contenidos de Pornografía Infantil en Línea, documento expedido por el ICBF con el apoyo del Mintic y la Policía Nacional:

“Niños, niñas y adolescentes utilizados o expuestos en ropa interior o de baño, supuestamente como modelos, pero que por las características de las imágenes se deduzca o sugiera fines de índole sexual o erótico”

¿Sabemos los padres de familia a dónde pueden ir a parar las fotos de nuestros hijos con más piel que ropa? ¿Sabemos los padres de familia que nuestroshijos tienen derecho a la intimidad y la privacidad? ¿ Por culpa de nuestro ego, será que estamos fomentando un crimen atroz como la pornografía en línea?

Tengamos en cuenta que una de las recomendaciones básicas que se hace para el manejo adecuado de la intimidad en las redes sociales, es NUNCA publicar una foto de un niño en vestido de baño o paños menores (Leer “10 claves para no exponer a sus hijos en redes sociales”). ¿Somos de casualidad un padre de familia “sharent”?  Y pregunto además: ¿por qué no publicamos fotos de nosotrosen vestido de baño, bronceados y con mirada coqueta?

Finalmente, comparto las cinco recomendaciones clave que debemos tener en cuenta para evitar que por ignorancia o excesiva necesidad de reconocimiento seamos “sharent” y de repente promovamos la pornografía infantil:

Fijar reglas de uso.Establezcamos con firmeza cuándo conectarse, cuánto tiempo hacerlo y los tipos de páginas que pueden o no visitar.

Ubiquemos el computador en el estudio o sala de la casa, nunca las habitaciones o lugares aislados. Así podremos supervisar con respeto la actividad de los niños en la red y evitar el uso inapropiado de webcams y micrófonos.

Conozcamos las redes sociales y las claves de nuestroshijos. La Corte Suprema de Justicia lo permite y hasta el FBI los recomiendan y avalan.

Instalemos aplicaciones de control parental. Estas herramientas sirven para controlar que los menores visiten sitios pornográficos y evitar que sean víctimas de acoso sexual. Algunas de ellas son: Google Safe Search, Avira Social Shield, K9 Web Protection, Protectio, entre otras.

Conversemos con nuestros hijos acerca de los peligros en línea. La mejor defensa frente a tales peligros es una buena comunicación, los valores inculcados en el hogar y el ejemplo que los padres podamos dar.

Aunque nuestros hijos pueden ser pequeños, muchas de las cosas que hacen están dentro de la esfera de la vida privada de la familia. Nada ganamos con repetirles a diario sobre el pudor, el manejo adecuado de su cuerpo, cuando somos los primeros en dejarlos sin pudor, sin intimidad, exponiendo su cuerpo fruto de una enfermiza necesidad de recibir la aprobación del otro, poniendo en riesgo a supuestamente nuestros tesoros…

Imagen tomada de: pandasecurity.com

Cinco ideas para comunicar la Iglesia en el siglo XXI

iglesiayjovenesLos canales católicos deben realizar una serie de ajustes en sus parrillas, escenografías y presentadores para que la alegría del Evangelio llegue a todo el mundo, especialmente a los más jóvenes.

Frecuentemente, y como ejercicio personal y profesional, poncho los canales católicos, nacionales e internacionales, para observar qué transmiten y cómo lo transmiten. Sus parrillas son similares: oración al iniciar el día, Santa Misa, Rosario, un par de programas sobre actualidad, temas controversiales, uno que otro programa de análisis, debate y entrevistas, documentales, un par de películas y algo más.

Y está bien, es su misión, llevar el mensaje de Dios, desde la doctrina católica. ¡Y tienen éxito! Un canal como EWTN, fundado en 1981, con más de 35 años de labores, cuenta con una audiencia enorme por todo el planeta. En el caso colombiano, un canal como Cristovisión trabaja arduamente por llegar un nicho de personas creyentes. Los dos casos expuestos, como otros tantos, lo hacen bien, logran generar contenido, atraer a las personas, ofrecer una alternativa en medio de tanta sexualización y violencia en los contenidos televisivos, en medio de tanto mensaje sin fondo. Sin embargo, en detalle, hay una serie de aspectos que requieren ser modificados si se quiere que la alegría del Evangelio, la riqueza de la palabra de Dios llegue a todos, especialmente a los más jóvenes, apáticos a estos temas, ya sea por ausencia de educación o por desinformación.

Los medios de comunicación católicos tienen en frente una tarea enorme: la de generar encuentro, unión, comunión. Bien lo indica el Papa Francisco cuando afirma que “en este mundo, los medios de comunicación pueden ayudar a que nos sintamos más cercanos los unos de los otros, a que percibamos un renovado sentido de unidad de la familia humana que nos impulse a la solidaridad y al compromiso serio por una vida más digna para todos.” (48 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 1 de junio de 2014, solemnidad de la Ascensión del Señor a los Cielos, presentada bajo el lema La comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro). Y esta tarea es prioritaria ya que los jóvenes encuentran en los medios, especialmente en la TV e Internet, contenidos en donde el sexo, el camino fácil, la venganza y el odio son los argumentos principales.

“Los medios de comunicación católicos tienen una tarea enorme para contagiar la alegría del Evangelio”

Bajo esa perspectiva, las cinco ideas que se presentan a continuación buscan mejorar, ayudar, aportar, y de esta manera llevar de forma más eficiente una Palabra que es vida.

1. Más caras alegres. La palabra de Dios es vida, espíritu, alegría. Hablar de Dios, de sus planes, de la Creación debe generar emoción, sonrisa, sorpresa si se quiere. No caras largas, miradas melancólicas y cabezas agachadas. Quienes presentan los programas deben ser alegres, joviales y emocionantes, sin importar la edad.

2. Más color y realidad. Si algo caracteriza las escenografías de varios de los canales católicos es su pobreza creativa: un fondo blanco, un crucifijo, una mesa, un par de libros y un florero. ¿Y si le metemos algo de color? ¿Y si de fondo hay unas pantallas multimedia? ¿Y si de repente se muestra un parque, una calle, una avenida, un edificio? Que se vea gente, que veamos realidad. Es que Dios está en todas partes, en el mundo, en medio de las cosas más corrientes. Menos aire intelectualoide y más vida real. Y si a esto lo acompañamos de unos movimientos de cámara más audaces, agiles y dinámicos, mucho mejor. Y no olvidar las plataformas móviles.

3. Más mensajes relevantes. Parto del hecho de que todo lo que los canales católicos expresan es relevante. Sin embargo, se cae en un discurso larguísimo, y en algunos casos una especie de “regaño” o juicio a ciertas situaciones o personas. Debemos recordar que lo importante no es lo que digo, sino el valor de lo que digo. No es gritar ni hacer ruido, es el sentido de lo que expreso. Los mensajes deben iluminar, hacer ver, aclarar. Ojo: el mensaje debe dirigirse al mundo que existe, al que tenemos, no a un mundo inexistente.

4. Más empatía. Los presentadores (sacerdotes, monjas, laicos) deben aproximarse a los temas con valor, con fuerza, pero con delicadeza. Y eso no significa que se pierdan los valores, es que se defienden y se promueven con misericordia y compasión. Debemos tener en cuenta que la comunicación es en definitiva una relación, una conversación, en donde nuestro interlocutor no solo mira lo que se dice, mira, y mucho, qué hace el que lo dice.

5. Más jóvenes. La experiencia debe tener siempre un lugar en todas las actividades humanas. Y frente al tema de comunicar la alegría del Evangelio, aún más, porque son testimonio, ejemplo en muchos casos y guías. Pero si se quiere contagiar a más y más personas, especialmente a las nuevas generaciones, si se quiere que el Verbo sea conjugado por los más jóvenes, se requiere que ellos sean partícipes de actividades y programas. Más adolescentes, tenis, camisetas, peinados juveniles y lenguaje fresco.

No es desechar lo que se ha hecho. Ha sido una tarea titánica, enorme, contra viento y marea. En muchos casos, han contado con enemigos, poderosos y millonarios, que han intentado truncar el noble propósito de inspirar la vida de millones. Sin embargo, y sin perder de vista lo que es y representa la Iglesia Católica, la doctrina, los canales pueden reinventarse, renovarse y atraer aún más.

“Para los jóvenes es difícil concentrarse, estar atentos a una sola cosa por vario minutos. He aquí el desafío de lograr captar su atención y llevarse un mensaje esperanzador. Que se sientan parte de la emoción, la paz y la esperanza de millones”

Y no es solo transmitir X o Y programa. Es lograr que quien ve esos programas se conecte con la Doctrina, se conecte con el amor, se conecte con el otro. “No basta pasar por las «calles» digitales, es decir, simplemente estar conectados: es necesario que la conexión vaya acompañada de un verdadero encuentro. No podemos vivir solos, encerrados en nosotros mismos. Necesitamos amar y ser amados. Necesitamos ternura.” (Francisco, 48 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 1 de junio de 2014, solemnidad de la Ascensión del Señor a los Cielos, presentada bajo el lema La comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro).

Sin miedo, sin temor alguno. Discutan, propongan, innoven. Seguro que el Espíritu Santo los iluminará.

Imagen tomada de: iglesiacatolica.org.uy

El problema no son los “youtubers”

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índiceMucho se ha venido hablando del fenómeno de los “yotubers”. Pero el problema no son ellos. ¿Qué está sucediendo con nuestros niños y adolescentes que convierten en referente a una persona con una cámara y un video en Internet?

Sebastian Villalobos, Juana Martínez, Alejo Igoa, “Holly Molly”, Gabriel Montiel, Sonia Alicia, Germán Garmendia, Valentina Villagra, Héctor Trejo, son tan solo algunos de los nombres de los “Youtubers” más famosos de la red. Desde bobadas, afeitadas, mentiras, peinados, maquillaje y viajes, estos fenómenos de la web captan la atención de millones de adolescentes.

El más nombrado en las últimas semanas es Germán Garmendia, un joven que en su canal de You Tube publica cápsulas satíricas acerca de temáticas o situaciones cotidianas. Sus videos, que no son nada del otro mundo, pero que retratan situaciones que le pueden ser familiares a muchos, tienen más de 27 millones de suscriptores. ¡Sí, 27 millones! Más de la mitad de la población que tiene Colombia y 10 millones más que la población de su país natal Chile. Garmendia literalmente paralizó la Feria del Libro de Bogotá, ya que cientos de miles de adolescentes hicieron fila por horas, lloraron, gritaron, se desmayaron, todo por una foto y una firma de su libro “El chupaelperro”, un manual de autoayuda para que los adolescentes enfrenten el mundo.

La historia de los “youtubers” es corta. Este fenómeno es relativamente joven y nace de la necesidad que tenían algunos de expresar sus inconformidades sociales, sus pensamientos, incluso su orientación sexual, y en algunos casos simplemente para dar tips de belleza, registrar un viaje o contar historias. Algunos son irreverentes, otros más políticos, otros ni fu ni fa, pero lo cierto es que debemos reconocerle su carisma y su constancia ya que tampoco es tan fácil convertirse en un fenómeno en la red: se requiere trabajo, paciencia y sobretodo creatividad para mantener a una audiencia cautiva semana tras semana.

Otro aspecto es que estos “youtubers” iniciaron como personas comunes y corrientes pero que la viralidad de la red los ha convertido en fenómenos públicos, protagonistas de grandes eventos e imagen de importantes marcas comerciales.

Ahora bien, como se puede leer, no hay nada de malo. Si algo caracteriza a Internet es su democratización, es decir, cualquiera que así lo desea puede participar, compartir, comunicar, comentar, publicar, y más aún en la era de los prosumidores o prosumers, acrónimo formado por la fusión original de las palabras Producer (“Productor”) y Consumer (“Consumidor”), término que tiene su origen en 1972, cuando Marshall McLuhan y Barrington Nevitt sugirieron, en su libro Take Today (p. 4), que con la tecnología electrónica el consumidor podría llegar a ser un productor al mismo tiempo.

La pregunta que surge es: ¿Qué vacíos llenan estos “youtubers”? ¿Por qué tienen tanta aceptación entre niños y adolescentes? Zygmunt Bauman, sociólogo polaco, mundialmente famoso por su libro “La modernidad líquida”, afirma que uno de los problemas de los jóvenes en la actualidad es que “se sienten descartables, por eso desconfían fácilmente” y por eso “las conexiones mediadas por la tecnología que establecen los jóvenes de hoy, marcan el modelo del resto de sus relaciones: a falta de calidad de las mismas, el remedio es la cantidad (cuántos seguidores en Facebook y en Twitter) y a la velocidad del ‘me gusta’ y del trino. Es la generación de los que quieren andar por el mundo ligeros de equipaje”. Por eso, por esa fragilidad, es que se conectan con otros que seguramente viven sus mismos miedos y angustias, la diferencia es que los expresa, los “videaliza”, para que otros se sientan identificados y compartan las mismas sensaciones.

“Los jóvenes hoy no tienen historia de lazos fuertes con sus criadores, es decir, los padres; ni con los amigos ni líderes de su colegio, del barrio o de su iglesia, y las ciudades también son grandes, ya no se puede ir a visitar a la familia, a los amigos o a la novia y de ahí que las separaciones sean fáciles”, dice Bauman, por eso un “youtuber” se convierte en su referente, en aquel o aquella que lo hace sentir, por dos minutos, parte del mundo, importante, ser.

Internet todo lo permite, todo lo vale. No debería ser así, pero es la realidad. Pero la vida de nuestros niños y adolescentes no lo puede permitir todo.

Nos cogió la noche para hacer una pausa en este vertiginoso mundo y pensar y re pensar cómo hacemos para que no sea un video en You Tube el que haga sentir vivos a nuestros niños y adolescentes.

Niños en redes sociales: ¿qué podemos hacer?

redessociales_precaucion-300x188El caso de Natalia Seña Bernier, como otros tantos, debe servir para que los padres de familia tomen acciones efectivas y responsables frente al uso de redes sociales por parte de los menores de edad.

“El chip tecnológico”, la falta de tiempo, la ignorancia, el desinterés y el materialismo (comprarles cuanto aparato existe), son algunas de las excusas que se exponen para justificar que en muchos hogares los niños pasan y pasan horas solos en Internet, en redes sociales, expuestos a miles de peligros, que no solamente pueden cambiar con su vida: la puede acabar.

Natalia fue encontrada muerta en un hotel de Bogotá. Según lo registró El Tiempo, “la joven había salido el miércoles 29 de julio diciendo que se iba a encontrar con su mejor amiga, pero cuando no apareció su familia descubrió que realmente se había citado con un hombre a través de la red social Facebook. Su tía Katherine Rodríguez cuenta que, según la información que les dio una amiga, Natalia tenía una relación con el hombre desde hacía un par de meses. Lo había conocido por redes y aparentemente se había visto con él en al menos una oportunidad, antes del día de su desaparición” (Encuentran muerta en hotel de Bogotá a joven de 15 años).

Como Natalia, existen cientos, miles de casos de menores de edad que se ponen cita con un desconocido a través de una red social, como Facebook, y terminan muertos.

Por favor más que comentar este blog o marcarlo como favorito, lo importante es tomar nota de algunas recomendaciones para que casos como el de Natalia no se repitan:

1. Respetar la edad mínima – La norma general indica que los menores de 15 años no deben tener cuenta ni perfil en redes sociales ya que están expuestos a una enorme cantidad de riesgos como sexting, pornografía, cibermatoneo, oversharing, vamping, entre otros. (Leer Diez normas antes de publicar información de sus hijos en redes sociales”). (Leer: Sexting: ¿en riesgo la intimidad de sus hijos?”) (Leer: Qué hacer si su hijo sufre cibermatoneo), riesgos que aumentan por la inmadurez física, social, psicológica y emocional que los puede llevar a ser víctimas o victimarios.

2. Comunicación permanente – Es urgente que los padres de familia, como principales educadores de sus hijos, según principios y valores, derecho-deber insustituible e inalienable, mantengan una permanente comunicación con sus hijos, conociendo de primera mano qué hacen, qué publican y qué comparten sus hijos en redes sociales, orientando sobre los riesgos y ayudando a evitar que sus hijos sean víctimas y/o victimarios. Abra el espacio de diálogo, que sus hijos sepan que ante cualquier eventualidad pueden contar con usted.

3. Si es privado e íntimo, no lo publique – Recuerde a sus hijos permanentemente que nunca proporcionen información personal familiar: edad, dirección, identificación, teléfono, etc. Que tengan cuidado con el e-mail y los archivos adjuntos, cuando no conocen quién los envía. Que nunca abra correos sospechosos y menos de personas o empresas que desconoce.

4. Respeto y buen trato – Muchos consideran que Internet es un mundo de anonimato en donde todo vale. Sin embargo, eso no es tan cierto ya que la enorme cantidad de información que publicamos a diario hace que seamos más fácilmente ubicables y reconocidos de lo que pensamos. Por eso debemos enseñarles a los niños a utilizar de forma adecuada todas estas herramientas, en su momento, utilizando buena redacción, gramática, no compartiendo aquello que ofende y maltrata, evitando contenidos inadecuados. Además, y muy importante, respetando al otro, siendo considerado, poniéndose en los zapatos del otro.

5. Lo publicado es imposible de borrar – Tenga en cuenta que una vez publicada la información ya es PÚBLICA, es decir que desde ese momento es IMPOSIBLE borrarla. Recuerde este punto a sus hijos siempre y que lo tengan en cuenta antes de publicar algo.

Llamo la atención sobre lo vulnerables que están los menores que tienen cuentas en redes sociales sin el acompañamiento de sus padres, sin seguridad, privacidad y control de la información que publican. Muchos de los casos de niños con problemas derivados del mal uso de las redes sociales se originan, principalmente, por la falta de comunicación entre padres e hijos. Debemos hablar mucho con ellos, mirar sus cosas, porque ellos no se dan cuenta del peligro que corren.

Muy importante y pertinente el fallo de la Corte Suprema de Justicia que decidió que la privacidad de los correos y cuentas de redes sociales no es absoluta en el caso de los menores de edad cuando de por medio está la protección de su vida y su integridad. Proteger, cuidar, velar por su bienestar no es violar la intimidad de los niños, es hacer nuestra tarea responsablemente como padres de familia.

Debemos estar ahí, debemos acompañarlos, debemos orientarlos. Iniciemos dando un buen ejemplo y ayudando a que los menores hagan buen uso de las redes sociales.

Imagen tomada de: http://www.eltoque.com

La traba de RCN TV

Seguro existen muchas otras maneras de abordar desde el periodismo temas polémicos como el consumo y legalización de la marihuana, pero a RCN TV se le ocurrió que la mejor manera para posicionar un programa nuevo, generar controversia y alcanzar rating era poniendo a una de sus periodistas a fumar “maracachifa”.

“Durante este reportaje, Diana Salinas nunca violó la ley, y nada más lejos de nuestra intención que incentivar el consumo de marihuana, aun así recomendamos a los padres de familia ejercer su responsabilidad y acompañar a los menores de edad que están viendo este programa”, fueron las palabras de la presentadora al iniciar el programa. No pasaron más de 14 segundos y me asaltó una duda: ¿por qué el canal no se auto recomienda ejercer su responsabilidad social y no seguir haciendo lo que sea por el rating?

Hace un par de semanas, el programa 4 caminos presentó como gran novedad su reportaje “200 horas entre la marihuana” con el objetivo, según la periodista del porro en declaraciones al programa de la Defensoría del Televidente, de analizar cómo eran las reacciones de las personas en la calle al ver a una persona consumiendo marihuana y conocer los argumentos de aquellos que defienden su legalización. ¿No existe otra forma de tratar este tema? Seguro existe, pero para el programa y el canal el “todovale” es un género periodístico que cobra valor para llamar la atención y presentarnos información de manera inadecuada y que sobra. Según Gabriel Galdón López, en su libro Desinformación: método, aspectos y soluciones, “se ha sustituido la calidad por la cantidad. Hoy día no tenemos una “sociedad informada” sino una sociedad con “información innecesaria”.

“Periodismo de inmersión” expresan orgullosos cuando realmente es un “periodismo copy-paste” puesto que ese tipo de reportajes, también muy polémicos en su momento, ya lo han realizado periodistas como Catalina Castro del programa “21 días” de TVN (Chile) y la española Samanta Villar, ambas con un slogan similar: “no es lo mismo contarlo que vivirlo”; entonces simplemente nuestra periodista del porro de 200 horas no hizo nada nuevo periodísticamente hablando, solamente replicó un formato, un estilo, un tema: la periodista camina por las calles, mira a la cámara, es la estrella; habla como si fuéramos de confianza, natural o aparentemente natural; recorre las calles más concurridas, las que usted y yo hemos caminado ciento de veces para generar identificación; abundan los primeros planos, y se utilizan los subtítulos para enfatizar las declaraciones que escandalizan (si no lo oyó bien, léalo bien), mira de nuevo a la cámara, el plano se enfoca en su rostro para que no se nos olvide su reacción…

Este es el programa de Catalina Castro (TVN, Chile):

Este es el programa de RCN TV:

http://www.noticiasrcn.com/videos/200-horas-entre-marihuana

Entonces, ¿por qué lo hacen? Respuesta: es la forma más rápida y fácil de llamar la atención, de generar escándalo, de jugar con las emociones de la audiencia, de ganar rápido rating y asegurar, por lo menos para lo que resta del semestre, la pauta, la plata.

Con sus series, novelas y programas de concurso, RCN TV es el canal “todo vale, todo es permitido” con tal del rating. Y en temas informativos van por el mismo camino. Ya lo expresé en un escrito anterior titulado “Periodismo de ficción”: mandan a un periodista a contar una historia y tiene de contarla como sea, a como dé lugar. Y nada mejor que un tema como este copiando tal cual los formatos extranjeros. Lo mismo sucede con “Separados”: el mismo juego, los mismos retos, con un ingrediente picante y es poner a ex parejas a pelear, a discutir, recurriendo al viejo truco emocional de los hijos, de los peques, de los indefensos.

“No hay evidencia científica que indique que una persona repite lo que ve en la TV”, afirmó la periodista en el programa del Defensor del Televidente. Me permito recordarle que existe mucha evidencia académica – científica que indica que la repetición y la imitación son las conductas más recurrentes en niños y adolescentes después de estar expuestos a la televisión. Claro, entonces que los padres de familia ejerzan la responsabilidad de orientar a sus hijos, la excusa de siempre, la lavada de manos, desentendiéndose de la corresponsabilidad por parte de los medios de comunicación.

A los graves problemas de credibilidad y seriedad, a la sobre oferta de historias basadas en el sexo y las drogas, a la saturación de información sobre ideología de género y diversidad, y el exceso de narcos, paras, esmeralderos y prepagos en nuestra Tv, ahora debemos sumarle un periodismo que no ofrece nada, que replica, que quiere simplemente llamar la atención, no analizar los hechos de verdad.

Flaco favor hicieron la periodista y su traba. El mensaje que le ha llegado a los futuros profesionales es que en el periodismo todo vale, que la estrella es el periodista, que los hechos están para acomodarlos a su antojo. Volviendo a Galdón López, “el debate no se trata solamente de criticar a los medios y plantear en que se equivocan, sino realmente buscar la causa de los males del periodismo que no en este momento no satisface la necesidad de información de sus destinatarios”. Y hoy día uno de los grandes males de los medios colombianos es la mercantilización de la información

Debemos ser más críticos de lo que vemos, leemos, oímos, y enseñarles a las nuevas generaciones a ser más rigurosos en los programas que ven. Los canales pasan de todo y siempre se excusan que la culpa es de la familia que no orienta, no controla, no supervisa.

Insisto: que los periódicos, noticieros y emisoras informativas nos adviertan que “cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia…”